lunes, 7 de mayo de 2018

Laponia, libro de poesía de Evgueni Bezzubikoff Díaz


Evgueni Bezzubikoff Díaz
Laponia, poesía, Lima, enero de 2018; 56 pp.
Formato de bolsillo: 12 cm x 17 cm.
ISBN 978-612-4082-59-7

Prólogo
Carlos Germán Belli‌

Sin duda alguna, Laponia es una palabra que suena lejana y misteriosa para muchos lectores de poesía. Esta refiere a una región que se encuentra al norte de Europa compartida por Suecia, Noruega, Rusia y Finlandia. Los poemas de este libro se inspiran en un hecho amoroso juvenil que se desarrolla en esa región, y son delineados con un sentido de inexorable lejanía por parte del autor de estos versos. Exactamente, lo que le podría ocurrir a un escritor europeo que escribe acerca de su enamoramiento de una lejana chica peruana nacida en los Andes.
El escenario geográfico, que ha albergado a la pareja de enamorados, termina transfigurándose en la remota persona amada. Por lo pronto Laponia resulta Eveliina, por la gran pasión del poeta. Y los versos no quedan como meros símbolos geográficos, sino que alcanzan la trascendencia literaria. Con regocijo el lector apunta a ello, y concluye de que Laponia viene a enriquecer el rico caudal poético peruano.
El tema específico de la lejanía lo denota el mismo título del libro, aunque al final viene como anillo al dedo, ya que apunta al tema principal. Primero, la lejanía geográfica, y luego la lejania amorosa, que domina las composiciones. Esta es la motivación en la que el lector se regodea más por su carácter universal.
Adentrémonos someramente en los textos de Bezzubikoff. Están escritos en verso libre y en donde la disparidad estrófica cobra un valor de orden como los bosques de Laponia. El recurso poético que más destaca es la anáfora o repetición. Precisamente el libro se abre con un rotundo poema referido a los ojos: Unos ojos y en estos ojos / el azul del océano.
A medida que avanzan los versos, los ojos asumen un papel superior. Son la encarnación de todo: Que llegue o no a mi destino. No importa / Mi destino fueron tus ojos / guárdalos, memoria mía / en el rostro que nos espera los años.
En el remate de la composición anterior, el sujeto poético se despide de la amada del modo siguiente: Adiós Eveliina, hija de los bosques / palidez mía. / Guardaré tus ojos / más allá de tu existencia.
Finalmente, hay que mencionar un recurso literario poco frecuente, en que el lector asume una voz poética ajena. Son los cinco textos firmados por Eveliina –su musa juvenil– y uno firmado por Roger Santiváñez, poeta peruano. Estos poemas parecieran estar escritos por ellos y no por el poeta quien de una sutil manera nos hace vivir una historia a través de un hermoso embauco. En suma, Laponia es una historia, la historia de un viaje y una viva masa verbal que delante de uno, no solo nos invita a leer los versos con fruición, sino también a tocarlos, como un brillante tesoro.


EVGUENI BEZZUBIKOFF DÍAZ (Huancayo, Perú, 1978) ha publicado los poemarios Cartas de Nueva York (2007), Crónica del adiós (2010) y Los disparos (2013). Tiene inédito el libro de cuentos Los archivos.
Sus poemas han sido traducidos al inglés y publicados en diferentes medios de prensa de Nueva York, así como en diversas antologías en Perú, Canadá y EEUU.
Fue becario en dos ocasiones y ganador del primer premio en el Concurso de Poesía Libertad Bajo Palabra (2000).
Es máster en Escritura Creativa por la Universidad de Nueva York (EE.UU.) y licenciado en educación por el Instituto Pedagógico Nacional Monterrico (Perú).
Actualmente se desarrolla como profesor de español en City University de Nueva York, fotógrafo, y barredor de canchas en el Club Fit en Briarcliff Manor, NY.


Unos ojos y en esos ojos
el azul del océano.

Mi patria tiene edificios
pálidos como mi mano.

Pero yo encuentro en ti
los colores del trópico
bajo un sol cansado.

Unos ojos y en esos ojos
el azul del océano.

¿Tu tañir cruzará el frío
para besar mi mano?

Antes de amargar el suelo
los caminos de Laponia
ríos quietos, pinos blancos.

Unos ojos y en esos ojos
el océano.

Muerte en Praga y otros relatos de guerra de Rafael A. Miranda


Rafael A. Miranda 
Muerte en Praga y otros relatos de Guerra,
Lima, mayo 2018. 64 pp.
ISBN978-612-4082-63-4
Formato: A5

Roger Santiváñez

La historia, esa dulce o amarga crónica de lo que nos ha sucedido, alumbra estos relatos de Rafael A. Miranda. Un libro de cuentos, escrito con sangre —la sangre de las batallas (pues su tema es la guerra)— pero también la sangre con la que ha sido compuesto; es decir, la entrega total —en cuerpo y alma— a la creación. Conozco desde los 90s a Rafael Miranda y puedo dar fe de su vocación y su talento: construidas con hábil sapiencia, sus narraciones nos ofrecen un muestrario de distintos sucesos históricos, violentos, siderales o reales. ¿Quién no ha jugado a la guerra durante la niñez? Nuestra generación (la que veía “Combat” en la infancia televisiva) quedó marcada por Hitler y la segunda conflagración mundial: “Los ojos de la muerte tienen la forma de un subfusil ametralladora Sten” —leemos en una de las páginas de Muerte en Praga y otros relatos de guerra— con abismamiento poético, porque vida y finitud se encuentran junto a hermosa prosa como en la descripción de Praga (la ciudad más bella del mundo según cierto criterio). Se acabó el juego —lúdica experiencia expresiva— parece decirnos el narrador, porque estamos sujetos al tiempo y a sus juegos guerreros, imaginarios, volátiles —igual que un automóvil entre sus mejores frases— o “Todo el poder a los soviets”— con resonancia anhelante y nostálgica. O sino Vallejo “conversando con Hemingway sobre las alternativas para enfrentar el fascismo”. En suma, un mundo de seres nobles circulando ante nosotros; excelente literatura que nos presenta Rafael A. Miranda en este volumen marcando un punto referencial en la narrativa peruana de la actualidad.


miércoles, 16 de agosto de 2017

Reciente publicación de poesía: Las órdenes del ebrio de Yoshiro Chávez

YOSHIRO CHÁVEZ
Nació en La Convención (Cusco) en 1969. Vivió su infancia  en Arequipa. Radica en Lima desde los dieciséis años. Se graduó de abogado por la Universidad Nacional Federico Villarreal y tiene estudios de posgrado en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Escribe cuento, novela, poesía y es, además, compositor. El amor es un abismo que viene hacia nosotros es su ópera prima, libro de cuentos publicado en el 2015 por SUMMA. Ha sido incluido en la selección Siete narradores contemporáneos cusqueños, Sieteculebras, 2017.



MAGNOLIAS EN EL SUBURBIO

Roger Santiváñez

La poesía que configura este libro es altamente crítica, implacable en su autocuestionamiento permanente (perro rabia ruda –nos dice el poeta con aliteración expresionista–) circundada por la ciudad y la memoria campestre, ahonda en su estudio de la condición femenina y el erotismo, así como en la extrañeza del amor y su probable imposibilidad o no. Porque siempre nos habita una mujer escrita la que puede hacernos decir –como a Yoshiro Chávez– con lograda dicción: Se delinea una curva / púrpura / forjando un labio;  boca de donde parte una voz que –poniendo en tela de juicio la experiencia vital– se aproxima con singularidad conceptual en el estilo a cierta incisión coloquial. Economía verbal, algún conseguido letrismo; una nave que –como «el barco ebrio» de Rimbaud transita por el mar del amar, la autonegación, y la razón, de la que nadie sobrevive. En suma, estamos ante una poesía cuya realización trasunta un tono urbano pop de origen andino –como expresa el poeta– desde donde con mi barco / resistimos.
 Orillas del río Cooper, New Jersey South, junio 2017


LAS ÓRDENES DEL EBRIO O LA METÁFORA DEL BARCO

Harold Alva

Un texto que no conmueve puede ser cualquier cosa menos poesía. El escritor está condenado a poner de pie sus emociones para batirse con los fantasmas del pánico que asisten al corso puntual de la expresión, acaso como versos cuyo encabalgamiento se encabrita a medida que sus impulsos van tomando fuerza o porque el pulso del poeta asume la misión de vestirlos con el implacable código del lenguaje. 
Pienso en nuestra civilización ahora que ingreso al cuerpo textual de Las órdenes del ebrio, libro dividido por tres puertas, en el que aborda el mar configurándolo desde la opción amatoria a donde acude incorporando a la mujer con los ojos de una ciudad sobre la que detiene sus pálpitos, la aliteración del color que esparce con la habilidad de un experto en el arte de la sensualidad, pero sus tomas no son lineales, Yoshiro Chávez conoce la oscuridad, por eso la cruza describiéndonos su perfil, los dientes que se aferran duplicándolo como quien intenta desatar la raíz, la causa de todo aquello que lo perturba y lo conmina a redactar las impresiones del miedo porque el amor es la exposición de lo terrible cuya única pretensión es recuperar lo excelso, la fragilidad de la pureza, su condición de puente. 
Yoshiro Chávez sabe que el lenguaje también puede acudir a lo visual al modo de los concretistas, de allí que en su propuesta identifico algunos vasos comunicantes con la estética de nuestros vanguardistas: Oquendo por la sensibilidad, el primer Nixa por sus elementos. Pájaros, nubes, hierba, gallinazos, muerte, ácaros, macho y hembra, con la singularidad de una voz que se alimenta de todas las escuelas sin parecerse a ellas.
Posterior al primer impulso, ingresa al hecho textual «Las cuerdas verticales» que consolidan su estilo: una poesía ontológica que se ha desprendido de la atención de su receptor, aquí la ambición por la imagen destaca en las múltiples posibilidades que le ofrece la técnica. Juarroz funciona como una ventana: versos impecables que no necesitan de la torrencialidad discursiva del barroco. Eso que nos podría llevar a emitir un juicio que lo pone de espaldas a las poéticas últimas, lo afirma como un escritor preocupado por devolverle a nuestra lírica su dimensión universal. 
Estamos frente a una construcción que hizo suya la inquietud de los rupturistas: el estremecimiento monta a pelo un potro que galopa sobre el descarnado paisaje de un momento apocalíptico. Hay un espacio real y un espacio onírico, Chávez toma de ambos, las crines de su bestia necesita de ambos: su fijación no es el resultado estético sino la carne cruda, el animal expuesto al peligro, la perturbación de los sentidos como el fuete que moviliza a su poética hacia su propia verdad y su verdad es extraliteraria.
“¿Qué hay en los rostros deshabitados?” –se pregunta. La respuesta es metafísica. “En los ojos aparecidos bajo el agua”: «trajina/  incrédulo / tiene una inmensa boca / caries / aroma / inciensos / por donde traga / regurgita». Su existencia con la metáfora del barco, como Heraud y la metáfora del poema “El Río”, pero este barco posee otra visión, su recorrido se dimensiona con la presencia del hijo en un viaje que recoge como el Noé bíblico no solo animales sino el pánico y la destrucción, la tempestad de una época que demanda aquel sentido épico que pone de pie al poeta, que dirige su brújula hacia la intemporalidad del texto. 
La propuesta de Yoshiro Chávez lanza sus redes a lo que se está escribiendo en Latinoamérica: la precisión de su estructura es ambiciosa, pudo partir de una imagen que apuntara el canon superficial de la belleza. Eligió el peligro de su propia tormenta. El resultado es un libro transgresor que nos reconcilia no solo con los aportes de nuestra modernidad sino con el misterio de una especie sobre la que deambulan fantasmas, territorios, vestigios de una civilización que sobrevive gracias a las órdenes de quienes decidieron escribirla.
Atrévanse a cruzar estas puertas. 
Barranco, junio de 2017


El hombre 

Camina 
traga con las manos
con las manos 
el cuerpo
el cuerpo 
con las manos
con las manos 
y con el cuerpo
con el cuerpo 
y con las manos
se aplasta 
insecto
en la corteza
bulle
se recuesta
posa la cabeza
observa.

A tientas

Bebe le dicen y bebieron
bebe pedía y no dejaron de beberla.

La vida ablanda
los besa en secreto 
les da promesas
les da legiones invisibles.

Bebe sudando 
sudaron 
suden exigía.

Tomen el humo del pellejo
que nadie sepa que entran 
en su cuerpo.


Harold Alva, Roger Santiváñez, Yoshiro Chávez y Teófilo Gutiérrez.
Presentación de Las órdenes del ebrio en la 22 Feria Internacional del Libro, 6 de agosto de 2017.


jueves, 27 de julio de 2017

Lírico puro, reciente libro de poesía de Willy Gómez Migliaro

“LÍRICO PURO DE WILLY GÓMEZ”*
Por: César Pineda Quilca

En el capítulo primero titulado “Poética de la casa” del libro “Poética del espacio” Gastón Bachelard decía: “Para un estudio fenomenológico de los valores de intimidad del espacio interior, la casa es, sin duda alguna, un ser privilegiado, siempre y cuando se considere la casa a la vez en su unidad y su complejidad, tratando de integrar todos sus valores particulares en un valor fundamental. La casa nos brindará a un tiempo imágenes dispersas y un cuerpo de imágenes. En ambos casos, demostraremos que la imaginación aumenta los valores de la realidad.” En esa línea de construcción íntima y, a la vez, social (o “civil”, como diría el libro anterior del autor), leemos ahora esta nueva entrega “Lírico puro” del poetaWilly Gómez, uno de los poetas importantes de la generación del 90.

Los poemas, que no llevan título, construyen y deconstruyen una casa, se podría decir el alma del poeta, y a su vez lo que ha creado ese “valor fundamental” que dice Bachelard; es decir, el sistema económico que rige la vida posmoderna o simplemente la vida actual, con su conjunto de artefactos, del cual dependemos. Leamos esta cita:

escuchar noticias en la TV mejor no hablar
plataformas de detención de un taller abajo necesitan el control
elegancia de dejar las monturas de carey sobre la mesa llorar
o levantar lo visible
entonces lo palpable

Ciertamente, vemos como se construyen y devalúan los objetos, en la palabra, para instaurar una nueva lectura, una nueva búsqueda de sentido para integrar quizás el alma a las cosas, cito:

en término propio
para la vida social de las cosas

Michel Foucault, en su libro “Las palabras y las cosas” decía que la coherencia entre las teoría de la representación y del lenguaje que caracterizó la época clásica, dejó de tener validez cuando el lenguaje se desvaneció en cuanto “tabla espontánea y cuadrícula primera de las cosas”, para pasar a ser “una figura de la historia coherente con la densidad de su pasado”. Es por eso que los poemas en “Lírico Puro” plantean una poesía que se hace en la lectura, no como algo previo, sino en la misma acción de leerlos; el lector hace el poema, lo termina, construye su objeto poético:

todo vuelve a nosotros sino falta la <<materia soñadora>>
de primer saque a la intemperie
habilidades de armar algo para destruir y anticipar media vida

Dice el poeta en su discurso disidente de lo social y de los artefactos de la casa, donde se juntan las visiones disgregadas con la oxigenación del lenguaje para hacer su utopía:

el tiempo trata cura entonces limpia
cuenta de cajones o profundidad de la piscina

Señala la voz poética que, a su vez, hace una lectura de lo industrial y lo residual de esta época de modernidad fragmentada, de un sistema líquido de posturas ante la fugacidad del tiempo tal como vemos en estos versos:

con ambas manos listo al túnel del futuro
enchapar el fondo y el tobogán
a dos metros de la piscina atemperada
los motores de combustión interna drenan agua fría

La escritura de “Lírico Puro” se impone como una respuesta a la imposición del sentido, de la razón y de una dictadura estética, para abrir una distinta morada de luz, de ahí el no poner títulos a los poemas, o señalar, además, quizás, como un solo poema largo:

alzar razón inmediata del campo al voltear o coser
las cortinas clasifican una prohibición
sin son de paz sin toque de sol si vienen con velcros
armar nuestro ejército inconsciente si vamos por ahí

Vemos entonces una impronta surrealista, de poesía fragmentaria, de discurso disgregado posmoderno; en una poeticidad de las cosas donde podríamos remontarnos a Francis Ponge. Aquí la cotidianeidad se ve atravesada de una industria que hay que cuestionar, preguntarse, porque la poesía de Willy Gómez empuja a las preguntas como puede ser ¿Qué es el capital económico en este nuevo milenio? El capital mueve a las sociedades modernas donde el lenguaje se ha hecho caníbal, y dentro de esa movilización del capital, como parte de esa industria que no debe cesar, el sentido del poema corre con esa velocidad, pero para cuestionarla; así como dice el poeta:

encender nuestro capital financiero
después de perseguir una estructura
burbuja o adobe en mano de niños y al quemar
nadie oye que se arroja destello sensación de prender

Conforme avanzamos en la lectura, son más de cien poemas, nos adentramos en el sistema económico del orden de las cosas, las estructuras y superestructuras de un capital inhumano, pues estamos en la era tecnológica que ordena el caos, salvo el amor; cito estos versos:

tomacorrientes de prueba ante tus ojos quemados a
un paso la peluquería donde arreglas todo
salvo el amor y su creación histórica
disputa entre portafolios y facturas

Son estas empresas en nuestra realidad peruana, que atan, esclavizan, en su informalidad del comercio, en la fragilidad de la pequeña industria, lo que se ha hecho visible en los incendios últimos, y que parecieran que “Lírico Puro” los haya anunciado en versos como estos:

en talleres clandestinos se concibe el error
no un descubrimiento de ilegales
o la naturaleza también es cruel
y ni hablar de envases
de fideos de copias en las máquinas

Efectivamente, hemos entrado hace tiempo a un proceso de descomposición, quizás de crisis del capital de la palabra que no designa grandes discursos, sino que solo acusa los residuos de utopías para señalar sentidos nuevos que el lector habrá que rastrear; de ahí laintertextualidad presente en el libro, las citas a libros de autores peruanos contemporáneos:

ilumina con vallas el movimiento
luego premio en mano
sin pedestal para nadie
informar cruce de líneas tapias a duras penas

El discurso poético reflexiona o dialoga consigo mismo, metapoesía que se erige en una suerte de súper conciencia que lo apunta todo, lo instaura en una nueva hybris, como vemos en este fragmento que es una de las arte poéticas que hay dentro de los poemas:

posturas de sueño y aplausos o
solo puede existir lo que hay allí
raquetita en mano nos hemos adelantado a hablar
suerte o aventura
hybris que empeña en descubrirse

Estamos, para terminar, por tanto, con uno de los mejores poemarios de Willy Gómez, “Lírico Puro”, que es la luz en esta época de oscuridad radiante. Así lo señalan estos versos:

de vez en cuando manzanas despedazando
nuestro sombrío camino del hijo en la placenta
un rayo de luz con agua que soporta
desnudez del lírico puro en ese objeto

Nace así este libro, que ahora el lector habrá de hacerla suya. Muchas gracias, Willy Gómez y a Hipocampo Editores, por hacerme parte de esta lírica presentación.

Lima, 21 de julio de 2017

Nota:


*Texto leído durante la presentación del libro.  


Willy Gómez Migliaro: “Soy un sobreviviente”


Willly Gómez Migliaro, considerado uno de los poetas más importantes del Perú y de Latinoamérica.

domingo, 23 de julio de 2017

Torna sol, reciente libro de poesía de Cynthia Briceño

UN LUGAR TORNA SOL En la introspección 
poética de Cynthia Briceño Valiente
Por Armando Arteaga


Nunca debe tomarse al pie de la letra aquello de que las excepciones confirman la regla. No existe réplica en el discurso humano para explicarnos la belleza de las cosas, y menos para sentir el acto de vivir como una experiencia trascendente. Se trata entonces de provocar el repliegue lúcido del poeta ante la realidad observada y el cultivo de una visión íntima y reflexiva, detenida en los asuntos pequeños y cotidianos, tanto en los escenarios más familiares y resonantes como en el mundo inasible de cada ser, donde el amor cristaliza nuevas formas de aventuras. La disonancia agria de la vida no hará nunca mella en la poesía.
Un trasfondo emocional marcan los poemas de Cynthia Briceño Valiente, se remontan hasta los sentimientos infantiles y amorosos; son reinos combatientes donde se recrea un posible balance biográfico y poético; es decir, estamos, por un lado, ante una obsesión por un tiempo omnipresente; y, por otro lado, fundamentalmente, ante la búsqueda de una ausencia (o la unidad perdida de la infancia en su ámbito lírico), donde fluye la trascendente vida, donde se intenta develar ciertos enigmas funcionales del lenguaje de las cosas, la gramática del buen vivir, el verbo de la existencia y hasta la actuación simbólica del «desencaminar» humano.
En poesía, poner el dedo en la herida es aseverar que siempre terminamos por regresar al primer amor, al saudade, a la nostalgia o al último instante de lo más excéntrico. Fluye en los poemas de Cynthia el amor al terruño, el recuerdo de las bondades y frustraciones de la infancia, el descubrimiento de la pasión y la ternura con que los seres humanos enfrentan las vicisitudes de la vida.
Yacila, Barranco, Piura… son lugares especiales en los poemas de la poeta, donde el amor permanece intacto, nada se deteriora por lo caminado en el trayecto perdido u olvidado, nada lo destruye. Ni el tiempo ni los dolores más intensos de las traiciones humanas pueden con esa sensibilidad excepcional que tiene el mensaje de sus palabras: ese es su triunfo poético. Demostrándonos que, aunque la memoria se desborde como un río caudaloso, nos extinga o nos inmovilice ante lo sagrado de la vida, ante esa admiración por el suceso de vivir, no puede hacer nada el impulso del olvido. Su poesía nos alerta para no zafarnos de las acciones vividas.
Por ello, esta manera de entender la vida en la poesía de la autora es casi siempre un alivio, un respiro de aire puro; es una pasión desbordada, pero ecuánime; una emoción beligerante, pero directa y sincera, en cada circunstancia de la vida que observa, detalla y la hace poética. Su poesía es siempre un reconocimiento al carácter efímero de la vida, digamos, una imitación a la vida, donde se perfilan los caminos de las sensaciones y el pretexto de mostrarnos las experiencias vividas, buscando también la sonoridad de las emociones y las experiencias. En manos de nuestra poeta el lenguaje es, ante todo, un pretexto simbólico de comunicación y un instrumento semántico.
Cynthia Briceño Valiente es poeta solar, enamorada del mar y del desierto. Ha poetizado magistralmente con inteligencia e ironía; a veces, en versos libres, depurando su lenguaje; y otras veces, en un tono esperanzado y religioso, indagando por el lado nocturno de la vida, hurgando en la luz lunar, con cierto tono solemne, en casi todos sus poemas bellos, rigurosos, cálidos, acerca de la experiencia de vivir con alegría (en los límites de la tristeza, es cierto, en algunos). Es una contradicción de sus logros poéticos, en su expresión propia (alejándose del tradicionalismo poético vigente), porque busca el brillo exacto de las cosas sencillas y aborda los objetos olvidados (que describen situaciones metafísicas), donde la belleza lo es todo: es la alquimia del verbo que manda, la responsabilidad de un lenguaje preciso.
¿En qué instante pensamos que un poema asume en nuestra lectura personal una verdad absoluta? No importa que discrepemos con el texto literario o el léxico del poema (sentamos que es una visión del mundo lo que nos entrega un poeta), lo que vale es la emoción, pues se visiona la vida, y así quedan vetados los males del mundo. La poesía echa la vista atrás; supone enfrentarnos a la evidencia que todos sentimos: la inevitabilidad tácita del sufrimiento y de la alegría de vivir. La poesía como un acto de vida es una fuente de primigenia originalidad. Torna sol es una fábrica de excelencia universal: «Yacila», «Inmemorable», «Proporción áurea», «Frente al espejo», «Exhortaciones», «La moneda del César», «Niño costero», «El botón y la rosa», entre otros poemas.
Pocos manantiales tienen la fresca sinceridad de la poesía de la autora tan profusa; primero, en transparencia humana; y luego, en juego de imágenes y abstracciones motivadas por su intuición, su inteligencia, su sensibilidad y su sabiduría. Son versos lumínicos sacados desde las sombras. Muy cerca de la tradición lírica del simbolismo, aunque diferente a Eguren. Sí, más cerca, en el camino y en la sensibilidad poética hermanada de Blanca Varela, de Magda Portal, de la mexicana Rosario Castellanos y de la nicaragüense Claribel Alegría.
Los poemas de la poeta Briceño son tan hermosos como perturbadores. Nos hallamos frente a una mirada profunda y por momentos intensa, fructífera y crítica ante la miseria espiritual que a veces alcanza a la naturaleza humana (llena casi siempre de imprecisiones), ante esa dura realidad observada, a la que contrapone su verismo lírico, su poesía libre, su prospección psicológica, romántica y su espiritualidad. Durante toda la lectura de este poemario, uno va descubriendo el carácter innovador y contundente de su creación; una poesía expresada con la emoción y desenvoltura de su propio lenguaje (de habla recatada), llena de un temperamento humano espléndido, que dice su propia verdad, su mención honrosa de rechazo ante lo desagradable que en algunos momentos tiene la vida (el poema Niño costero, por ejemplo). Encontraremos, además, una gran admiración por el paisaje natural y una enigmática magnificencia ante el misterio de las cosas.

YACILA


En la Yacila dueña
de mis pequeñas riberas,
el verano hacía largo
el camino hasta la orilla.
Y la balsita vieja
de los maderos años
esperaba mar adentro
mi sonrisa aún de niña.
Al lado de los hombrecitos
de espalda amable y fatigada
jugaban nuestros primeros sueños
con la red de pescadores,
y así lanzábamos al aire
un tejido de promesas
y atrapábamos al mal tiempo
y a los peces de colores.
Ahí estaban siempre los niños
que me hablaban de grandes olas
con sus sonrisas de balsitas
y su mirar de aceituna.
¡He respirado tantas veces
tu cielo olor a luna!…
¡Ah, Yacila!, ¡qué fría tu agua,
pero qué tibia tu espuma!
Tu arena ha calentado siempre
las plantas de mis inquietas huellas
que tu playa por las noches
retira, devuelve y esconde.
Y sobre el muelle de tu sol
se levanta la casa de Pedro
que también su barca ha dejado
para pronunciar mi nombre.


Lo tradicional 
y lo novedoso en estos versos
Escribe: Marco Martos

La poesía de Torna sol, el libro que ahora el lector tiene en sus manos, presenta distintas vertientes. En el aspecto temático, recoge de diferentes maneras las experiencias iniciales de la vida transcurrida en los parajes de Piura (en el norte del Perú); los primeros afectos a la naturaleza (el mar de Yacila, por ejemplo) y las iniciales experiencias del amor. Pero puede notarse, en la entrelínea de estos versos, que todo ese mundo es visto desde la distancia de la madurez.
Hay una separación no solo temporal, sino física de ese paraíso perdido; todo lo cual nos hace recordar aquello que escribió Ernesto Sábato, quien consideraba a la infancia como la patria de la que nos han desterrado. En el tiempo cercano, las desdichas que afligen al norte del Perú afloran en uno de los más sentidos poemas.
Desde el punto de vista formal, es una poesía escrita en verso libre, pues no cultiva ninguna de las estrofas conocidas, no utiliza el conteo riguroso de las sílabas, pero conserva, dado el gran conocimiento de la tradición literaria que tiene su autora, un nexo visible con la realización poética de nuestra lengua a lo largo de los siglos en la distribución de los acentos y en las asonancias que aquí y allá van apareciendo. Lo tradicional y lo novedoso parecen darse la mano en estos versos.












DEAMBULA EL OTOÑO, LIBRO DE POESÍA DE CARLOS L. ORIHUELA

Deambula el otoño  testimonia un trabajo sobre la significación y el tránsito por las rutas sutiles del arte y la vida. Reúne poemas de vari...